Editorial
Políticas Sociales Universales y
REDISTRIBUCION
estructural del INGRESO

La implementación de políticas públicas de corte neoliberal tienen quizás su correlato mas firme durante la segunda gestión de Carlos Menem. Es a partir de 1996 con los «Programas Trabajar» (Planes Trabajar) que se asumen todas las estrategias vertidas en el manual de tendenciosas intenciones del denominado «Consenso de Washington». ONG´S y organismos de crédito internacional (BID, Banco Mundial) direccionaban las políticas sociales hacia programas focalizados de corte asistencialistas que devinieron necesariamente en la profundización de grandes conglomerados de clientelismos políticos. El proceso sistemático de desmantelamiento del Welfare State a partir de la década del 70´ desembocó en una tangente crisis de legitimidad de las instituciones del Estado. Políticas de corte represivo y de contención de las inconmensurables masas de los ahora «desciudadanos», se presentaron como las únicas posibles en un contexto de emergencia social. El 1º de enero de 2002 asume la Presidencia de la República , el Senador de la Pcia.de Buenos Aires Eduardo Duhalde. Un profesional en materia de contención, compra de voluntades y Jefe de uno de los sistemas clientelistas-prebendarios financiados con erarios públicos más importantes de Sudamérica. «Garantes de la Paz Social » algunos intendentes del Cono-Urbano Bonaerense sin ruborizarse manipulan los planes sociales hacia sus clientelas, y en contra del imaginario social, mantienen más del 80% de los recursos en detreimiento de las organizaciones políticas-sociales, a veces peyorativamente definidas como piqueteras. La historia juzgará la irresponsable devaluación y pesificación asimétrica que garantizó una nueva fuente de transferencia de riquezas hacia los sectores que resultaron vencedores en la interna del bloque hegemónico. (Capitales vinculados con la exportación de bienes primarios) Bulímicos crónicos estos últimos presumen cierto enfado (sobreactuado) por las supuestas retenciones onerosas al sector. Lo cierto es que el Estado cuenta con un voluminoso capital producto de la recaudación impositiva; que bien podría utilizarse para financiar programas de políticas universales. El proyecto de Isuani (ver Pág. 8) y sendos proyectos de la CTA se presentaron con sus correctas vías de financiación. Es evidente que el Gobierno Nacional se presenta como el continuismo de estas estructuras clientelares de planes sociales que garantizan actos tumultuosos y sin contenido de las organizaciones afines al poder. Los recursos para elaborar programas de corte universal existen; lo que no se evidencia es voluntad política para eliminar los resabios arcaicos de aquellos inmorales que se disfrazan de dirigentes políticos.

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