Educación

Por Mariano Echenique *

ESCUELA MEDIA E INCLUSION SOCIAL

La crisis en la escuela secundaria y su democratización

En los años 80, en el gobierno del Dr. Alfonsín, el énfasis estuvo puesto en la democratización al interior de las escuelas medias (reconocimiento de los centros de estudiantes secundarios, abolición del uniforme obligatorio, renovación de rectorías, cambio del sistema disciplinario, cambio de la educación cívica, etc.) a la par que se procuraba abrir las puertas del nivel e incrementar su matrícula (abolición de los exámenes de ingreso, creación de nuevas escuelas secundarias).

En los años 90 la transformación educativa argentina del menemismo tuvo como componente central la ruptura de la escuela media en tanto escuela de los adolescentes. La educación general básica “primarizaba” la formación en lo que era el 1er. y 2do. Año de la secundaria (que pasaron a integrar junto al 7mo. Grado el tercer ciclo de la educación general básica) a la par que se creaba el ciclo polimodal con orientaciones para los últimos 3 años de la escuela secundaria.

La extensión de la obligatoriedad acompañaba la apuesta: 10 años de escolaridad obligatoria y 3 años más no obligatorios pero necesarios. El menemismo destruyó la escuela secundaria, cuya crisis a fines de los años 80 no podemos negar, pero en su lugar construyó dos engendros peores: un tercer ciclo de la EGB donde se aprendía menos y peor que en la ya deficiente escuela secundaria y un ciclo polimodal que en la práctica solo sirvió para reemplazar la única modalidad de la escuela media que cumplía una función socialmente relevante: la escuela técnica.

Hoy, en ocasión de la discusión de una nueva Ley de Educación, se plantea la necesidad de rearticular un sistema que reúne una enorme cantidad de combinaciones de estructuras en las distintas provincias, y a la vez la extensión de la obligatoriedad a todo el nivel medio, es decir hasta los 17 años de edad. En este sentido, y coincidiendo con muchas de las apreciaciones de Tiramonti, se hace necesario: Crear condiciones que hagan real y no ilusoria la extensión de la obligatoriedad. Para ello no basta con exigir a los beneficiarios del Plan Jefas y Jefes de Hogar la constancia de escolaridad de los hijos en edad escolar como lo plantea el Ministerio de Educación. Se hace necesario un ingreso ciudadano universal garantizado a todos los menores de 18 años que haga posible en el mediano plazo la alimentación en el hogar y la erradicación del trabajo infantil.

Repensar la escuela para que dialogue con los distintos formatos en los que se socializan los adolescentes (televisión, internet, juegos electrónicos, códigos del rock, la cumbia, el fútbol, etc.)

Construir la inclusión social desde la solidaridad y el reconocimiento del otro. Las experiencias de escuelas de clase media que ayudan a escuelas a las que van chicos de extracción más humilde no deben ser vistas como asistencialismo, son formas de solidaridad mejorables pero siempre preferibles a la indiferencia.

*Coordinador Foro de Educación
Instituto Hannah Arendt

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