Editorial

NORMALIZANDO


La universalización de los programas sociales superaría evidentemente la etapa de contención para reconvertirla en estrategias de políticas de promoción y desarrollo de los destinatarios de dichos planes.

 

El siempre a mano Espasa Calpe define normalizar: "regularizar o poner en buen orden lo que no estaba. Hacer que una cosa sea normal. Se dice de lo que por naturaleza, norma o magnitud se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano". 1 Esta última acepción es clave; quienes históricamente detenta/n/ron el poder para normar deci/dieron/den que es normal y que actitudes no se atienen a las normas. Aquellos que militan activamente " las contradicciones intrínsecas en el modo de producción capitalista" tuvieron su cuarto de hora durante los sucesos de la crisis decembrina de 2001. Perdieron una excelente oportunidad de profundizar las grietas en " el estado es hegemónico" ; esto es "el complejo de actividades con las cuales las clases dirigentes justifican y mantienen su dominio y logran obtener el consenso activo de sus gobernados" 2 . El estado burgués se retroalimenta en situaciones de crisis, los intelectuales contra-hegemónicos tienen conocimiento de ello; aún así solo ofrecieron estrategias de apoyo al movientismo asambleario. Los "Soviet porteños" prácticamente desaparecieron. Con políticas defensivas-ofensivas de manual; las administraciones estatales responden ante "el peligro desestabilizador de la protesta social" mediante tres procedimientos básicos: 1.-CONTENCION, 2.-COOPTACION, 3.-DESARTICULACION. Por motivos de espacio en este editorial no podríamos profundizar los contenidos de los mencionados ítems; solo ejemplificaremos con la mención de algunos de los programas-respuesta por parte del estado. El Programa Alimentario Nacional (Gobierno de Alfonsín) y los "Planes Trabajar" (Gobiernos de Menem) son los primeros programas asistenciales de contención. La gestión claudicante del desgobierno aliancista se presenta como un claro exponente de este tipo de políticas; sus funcionarios se repartían por los diferentes conflictos de cortes de rutas en el país; con soluciones precarias tales como repartos de mayor cantidad de "planes" para las organizaciones demandantes. En el gobierno de De la Rua un a comitiva oficial se presentaba en los cortes de ruta a negociar en forma directa. Esto último solo generó un desbande incontrolable de conflictos por todo el país. "En una parroquia de San Justo, más de dos mil delegados de grupos de desocupados resolvieron hacer (.) un corte de rutas simultáneo en las principales cincuenta ciudades del país, en repudio por el modelo económico y en particular en rechazo al ajuste elegido por el Gobierno para llegar al déficit cero." 3 El 1º de enero de 2002 asume la Presidencia de la República, el Senador de la Pcia. de Buenos Aires Eduardo Duhalde. Un profesional en materia de contención, compra de voluntades y Jefe de uno de los sistemas clientelistas-prebendarios financiados con erarios públicos más importantes de Sudamérica. «Garantes de la Paz Social » algunos intendentes del Cono-Urbano Bonaerense sin ruborizarse manipulan los planes sociales hacia sus clientelas, y en contra del imaginario social, mantienen más del 80% de los recursos en detreimiento de las organizaciones políticas-sociales, a veces peyorativamente definidas como piqueteras. 4 Por supuesto como todo proceso ninguna de las fases puede contener un principio y fin perfectamente definidos. La primera etapa del gobierno de Kirchner transitó políticas de contención con estrategias de cooptación. Importantes y multitudinarias organizaciones piqueteras se asimilaron en el gobierno y hasta el otrora mas deseable Luis D´Elía circulaba libremente por distintos despachos del palacio presidencial. No son pocos los militantes piqueteros que se incorporaron en diferentes oficinas de la gestión Kirchnerista en el Ministerio de Desarrollo Social. De esta forma pasamos a la tercera fase: la desarticulación. "El presidente Kirchner calificó ayer de extorsionadores y provocadores a los dirigentes que lideran los cortes en calles y puentes y reclamó a jueces y fiscales que apliquen las leyes que correspondan para encausar las protestas". 5 La protesta debe ser comprendida como una forma de participación política constitutiva de todas las democracias. Argentina integra la poco celebre lista de países atrasados, signados por condiciones de pobreza estructural de millones de sus habitantes. De esta forma el volumen de la protesta es elevado, y no se vislumbra un Estado dispuesto y con capacidad de producir una representación de todas esas demandas para volcarlas en políticas públicas . Por el contrario la desarticulación tiene su expresión mas nítida en la propuesta de desarticulación de los movimientos sociales; "la fragmentación también es una estrategia de control de la protesta, que se da sobre la base de favorecer el diálogo (en términos de necesidades y planes) con grupos cada vez más pequeños. Desde el Estado, la criminalización es otra forma represiva" 6 . La universalización de los programas sociales superaría evidentemente la etapa de contención para reconvertirla en estrategias de políticas de promoción y desarrollo de los destinatarios de dichos planes. El manto de sospecha sobre la connivencia entre partidos políticos (u otras organizaciones) para con los beneficiarios se reduciría sensiblemente. De esta forma aquellos dirigentes políticos-sociales que se quieran incorporar, así como gestionar recursos del estado no necesariamente se los vincularía con políticas clientelistas. Por último no sería necesario un estado agresivo para con las organizaciones sociales. El cocktail desmovilización, despolitización y disciplinamiento económico desemboca tarde o temprano en una bomba incontrolable (crisis de 2001) El Estado normaliza.el asunto es que los desposeídos no opinan ni norman.

1. Diccionario Enciclopédico Planeta. 1999, Espasa Calpe, S.A

2. Antonio Gramsci: Notas sobre Maquiavelo, la política y el estado Moderno. Ediciones varias.

3. Página 12. El País. 01/07/2001

4. Pol. Soc y Redistribución del ingreso. Revista AM. Agosto de 2005.

5. Clarín. El País: 20/08/2005

6. La Protesta Social en la Argentina de 2001. Entre la normalidad y la ruptura. Adrián Scribano-Federico Schuster

 

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