Opinión

Por Joaquin Cardoso *

POLÍTICA VIRTUAL

En vísperas de las elecciones a Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires - el centro neurálgico de la vida política y económica del país- el panorama de los ciudadanos no es menos que desalentador, y su participación es reducida a una virtualidad generada desde el espacio de los medios de comunicación.

Como una vuelta hacia el pasado y hacia la farandulización de la política, eje de las políticas menemistas de la década del 90, la pelea porteña de los candidatos por estos días se resuelve en la arena de los medios de comunicación comerciales, generando un doble alejamiento de los ciudadanos en la participación. A la ya consabida virtualidad” en la decisión de las políticas públicas a través del VOTO, se suma ahora el vínculo estrecho con la idea de ESPECTADOR que, originalmente pensada en torno a los medios, ahora se traslada a las elecciones. El público, anonadado entre tantas ofertas que mezclan placeres consumistas con predicaciones de campaña, REDUCE la posibilidad que tiene de inferir en la política al simple hecho de emitir el voto el día eleccionario. Esto no es casualidad.

Muchos mensajes, un solo emisor.
Los dueños de los medios de comunicación tradicionales (hoy poderosos conglomerados multimedios) se vieron favorecidos en el año 2005 con el decreto 527 de Kirchner que extendió el plazo de vencimiento de las licencias de radio y TV por 15 años más, CERRANDO toda discusión acerca de la democratización efectiva de los medios de masas. Así, los principales grupos de presión, entre los que se encuentra el pivote fundamental CLARÍN, pudieron reacomodarse en el nuevo contexto “progresista” y seguir sosteniendo sus negocios con el poder de turno.
Siguiendo con el ejemplo, Clarín, con sus ramificaciones informáticas y radiales (Radio Mitre, Flash, Ciudad Internet, Cablevisión), oficia de DUEÑO de los mensajes emitidos al público masivo, y CLAUSURA la posibilidad de una voz distinta.
El ciudadano común, entonces, se maneja como espectador de un show mediático del que no participa, y es interpelado por candidatos por Buenos Aires que utilizan a su provecho los mecanismos de persuasión.
Ante una apariencia de pluralidad, el mensaje sigue siendo uno.

Telepolítica, vos no participás
En esta nueva televisación de la política, la población en general tiene desconocimiento de las ideas programáticas de los candidatos, y desconoce cuáles fueron las alianzas entretejidas para apoderarse del poder de la Ciudad. Así como en “Gran Hermano” el voto por teléfono celular le aseguraba a la producción el dinero suficiente como para seguir emitiendo el programa, el VOTO en política una vez cada 4 años asegura a los actores políticos a diagramar estrategias que lo alejen de las verdaderas necesidad del pueblo. Con todo ello, se deduce que la participación en política, cuando es verdadera, se reprime (el ejemplo es el paro docente en Santa Cruz), y cuando es ficticia, se promueve. Total, lo vemos por televisión.

Redacción Alerta Militante*

 

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