Editorial

NUNCA MAS!!! (II)

A 20 AÑOS DEL JUICIO A LAS JUNTAS

DesaparecidosUno tiende a conferirle razón a aquello del tango de que 20 años no es nada, sobre todo cuando el objeto de análisis es la historia y la construcción de una memoria como sociedad. Quizás esa cercanía hace que no se dimensione más cabalmente la importancia de un hecho que nos reivindica mundialmente como sociedad: El Juicio a las Juntas.

El 22 de abril de 1985 el gobierno de Raúl Alfonsín, cumpliendo con el plan anunciado en campaña, comenzó el juicio público a los integrantes de las tres primeras Juntas Militares, acusados de violaciones a los Derechos Humanos; según los Decretos 158/83 y 159/83. Estos decretos conferían jurisdicción primaria para el juzgamiento al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, pero dejaban establecido que si ello no se producía se trasladaba a la Cámara Federal. El juicio contó con el valioso aporte de la investigación realizada por la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) el informe "Nunca Más".

Luego de más de un año se tenía la doble certeza de que las Fuerzas Armadas no estaban dispuestas a auto juzgarse y que tampoco sería fácil su integración en una sociedad democrática. El juicio concluyó el 9 de diciembre de 1985, con la lectura de las condenas a Jorge Videla, Emilio Massera, Orlando Agosti, Roberto Viola y Armando Lamruschini. Fueron absueltos Omar Graffigna, Leopoldo Galtieri, Jorge Anaya y Basilio Lami Dozo. Para el mundo es el Nüremberg argentino. Fueron y son reiteradas las comparaciones con el proceso que se les siguió a los jerarcas nazis después de la Segunda Guerra Mundial. Aunque la gran diferencia con lo sucedido fue que acá los militares no habían sido derrotados por sus acusadores en el campo de batalla y que no se crearon tribunales y leyes especiales. Quienes conformaron la cámara como quienes llevaron a cabo la acusación vieron cambiadas sus vidas para siempre.

El valor no estuvo solo en el juicio como un ejemplo casi único de justicia luego del horror, en el hecho de que un gobierno recibiera el apoyo por respetar el mandato popular resistiendo fuertes voces corporativas que reclamaban el piadoso manto de olvido, un respeto silencioso a la auto amnistía militar, sino además en poner en la superficie y permitir la articulación discursiva sobre el terror de estado y el horror del período más oscuro de nuestra historia como sociedad.

El juicio nos puso ante lo peor que puede ocurrir en una sociedad y nos obligó a ver que esa barbarie nos ocurrió que existió un plan sistemático para disponer de vidas y saquear pertenencias.

Es el Juicio a las Juntas unos de esos hechos que redefinen o marcan a fuego los límites de lo que puede pasar a futuro en una sociedad, ha sido, pese a las idas y venidas en el campo de los Derechos Humanos, la inscripción social del Nunca Más.

En nuestra nada sencilla situación social y política este hecho debe servirnos como faro de recuerdo de que el respeto al mandato popular permite encarar los más difíciles desafíos y que solo memoria y justicia permiten que todos nos sintamos parte de una misma sociedad.

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