Entrevista |
por Luis Gasulla* |
«ARGENTINA SIEMPRE PRODUJO HECHOS EXTRAORDINARIOS TANTO PARA BIEN COMO PARA MAL» |
|
«Meticuloso, detallista, inteligente», así describe mi intermediaria a uno de los grandes historiadores de la economía argentina del siglo XX. Nuevo siglo. Año 2007; Ferrer mantiene su coherencia y sus convicciones. «Los tiempos están cambiando», cantaba Bob Dylan, ¿o es que nosotros somos los que cambiamos? 17:00 en punto. Se apaga la música clásica de alguno de los cientos de vinilos que relucen en un antiguo mueble –esos de madera fina que ya no suele verse en los negocios especializados-. La puerta se abre. Tras ella, Ferrer me recibe y estrecha su mano, fuerte, segura, con la mía. La entrevista comienza inmediatamente; no es cuestión de dar vueltas sobre el asunto. Directo, preciso, sin medias tintas, Ferrer da cátedra del pasado, presente y futuro de la economía argentina.
|
MODELO ECONÓMICO K
¿Cómo calificaría el modelo económico argentino actual?
«Actualmente vivimos tiempos marcados por una estrategia económica que ha modificado los criterios con que se maneja la política económica con énfasis en la competitividad, la producción nacional, el empleo, la inversión y la recuperación de la gobernabilidad de la economía, justamente, a partir del control del presupuesto y, finalmente, en una tentativa de conseguir una distribución más equitativa del ingreso. Todo esto configura un conjunto de reglas de juego que están en las antípodas de las que prevalecieron en la época de la convertibilidad y que ha tenido como resultado un crecimiento notable de la economía argentina».
¿Cuál debería ser el rol del Estado en la
economía?
«Justamente, otro rasgo de esta nueva política es la recuperación del rol del Estado, ahora ya como protagonista, en el escenario económico; como un árbitro entre intereses privados y públicos, de tal manera que también sea otro aspecto de estos cambios significativos que anteriormente le estaba describiendo. Estos criterios de la política económica, indudablemente, han dado resultados positivos».
Al comienzo de la entrevista, usted hacía referencia a una tentativa de igualdad o de conseguir una distribución más equitativa… ¿Qué falta? ¿Por qué solo el gobierno se queda en una tentativa y no la convierta en una realidad?
«Bueno, faltan muchas cosas. En primer lugar, falta más empleo que es el elemento fundamental para elevar el poder adquisitivo de los ciudadanos y, además, faltan muchas cosas en materia de mejora de la educación, la salud, de los denominados bienes y servicios públicos. Seguramente también deben mejorar las políticas orientadas a proteger a los sectores más vulnerables, me refiero a la tercera edad y a los niños. Quedan muchas cosas ya que en este escenario de la sociedad argentina actual subsisten problemas muy graves aunque claramente hay una tendencia, o un alivio de los problemas, en un sentido contrario a lo que venía sucediendo desde hacía mucho tiempo».
¿Qué premisas del plan Fénix ha implementado el actual gobierno y cuáles no?
«Aclaro que el Plan Fénix no se hizo desde la universidad para que el gobierno haga tal o cuál cosa sino que se hizo para contribuir al debate en materia de política económica y para dar una interpretación del desarrollo económico que tiene que ver con el país y su relación con el mundo. Esas ideas, de alguna manera, están flotando en el ambiente y tienen ahora un predicamento mayor, no sólo porque las dijimos nosotros, sino porque hay muchas personas que opinan de forma similar en ese sentido, y claramente hay muchas decisiones que ha tomado el gobierno se mueve en ese escenario de estas ideas, lo cual no significa que esté haciendo lo que nosotros le decimos. Simplemente, aquellos que toman decisiones en el sector público y nosotros, parten de sectores y premisas distintas a las que habían prevalecido en la década pasada».
¿Qué ramas de la industria observa estancadas sin posibilidades de desarrollo? ¿Cuáles crecieron más allá de la de construcción y el turismo?
«Creo que hay una recuperación generalizada. En primer lugar, el campo viene con un ritmo y un crecimiento muy fuerte –toda la cadena económica- inclusive desde antes del estallido de la crisis. Después ha habido una recuperación general de la industria (automotriz, mecánica, textil, entre otros sectores). Es general la recuperación. La construcción, el turismo, como dice usted, etc.»
Siempre se habla de dos posturas antagónicas: mientras que unos echan culpas sobre los salarios, otros lo hacen sobre el empresariado. ¿Cómo se combate la inflación?
«No es así. La inflación se combate, en primer lugar, manteniendo los equilibrios macroeconómicos: el presupuesto, la moneda, la política de cambio… Una economía desordenada es por definición una economía que corre serios riesgos inflacionarios. Aquí se ha avanzado mucho con respecto al pasado porque existe un equilibrio macroeconómico. Después está la llamada política de ingresos con los acuerdos de precios, las retenciones y los subsidios que son una serie de elementos de la política económica que pueden usarse, en mejor o peor forma, pero que en conjunto configuran un ritmo de inflación la cual estamos observando: un 10% anual mientras que la economía sigue creciendo a una tasa del 8 e incluso el 9% anual y no hay señales de que haya presiones inflacionarias que puedan hacer saltar este orden. Así que estimo que a corto plazo la evolución de los precios se mantendrá en ese orden actual».
Algunos economistas y/o los gurúes del mercado presagian una desestabilización económica a mediano plazo, precisamente luego de las elecciones de octubre. Sin pecar de futurólogo, ¿hay motivos para preocuparse realmente?
«Es previsible. Efectivamente, hace bastante tiempo hay distintos anuncios alarmistas sobre la crisis energética, sobre el estallido inflacionario y otra serie de cuestiones que no se han verificado en los hechos y no es previsible que se verifiquen. Son pronósticos que, afortunadamente, parece que no se van a cumplir».
En el 2002 usted, con toda razón, decía que se debía recuperar una economía real –de producción y trabajo-, equilibrar la economía, poseer un peso fuerte y un marco regulador de los movimientos especulativos ¿Qué falta? ¿Hoy está ya todo hecho?
«Como le dije anteriormente, algunas cuestiones faltan, por ejemplo, consolidar el eje político, aclarar la cuestión de la política cambiaria –cómo se mantendrá a mediano plazo- y otra serie de cuestiones sobre…»
¿Las privatizadas, por ejemplo?
«No. Allí sí ha habido un cambio importante en el trato entre las empresas privatizadas y el Estado que ha aparecido como un árbitro replanteando los contratos que se han pesificado –no se ha dolarizado-. El Estado regula los precios y se para desde otro lugar, con otra actitud, manejando de otra manera, arbitrando entre esos intereses privados. Sin embargo, todas estas cosas que ha hecho el Estado ha afectado la rentabilidad de estos grandes grupos y la inversión sigue creciendo y la economía también con muy buenas perspectivas de que así continúe».
MERCOSUR, BIOCOMBUSTIBLES E HISTORIA.
¿Qué rol práctico/real en la economía debería cumplir el Mercosur?
«Ampliar las posibilidades de desarrollo para cada uno de sus países integrantes. Darle oportunidad a los países de industrializarse, tecnificarse, generar empleo, ampliando el mercado de una forma equitativa para cada uno de sus miembros mediante el intercambio económico y, también, por políticas comunes en áreas estratégicas como la energía y planificando la industria.»
En ese sentido, ¿Cómo observa la inclusión de Venezuela en el Mercosur?
«Creo que es un dato interesante y la relación bilateral que se está produciendo entre Argentina y Venezuela es en cuestiones concretas (contratos, infraestructura, desarrollo agrícola). Venezuela va a sacar mucho fruto de esta relación ya que va a conseguir una transferencia de tecnología importante y equipamiento para el campo venezolano. Igualmente, es muy importante para ambos países».
¿Cuál cree que debería ser la visión de América Latina sobre temas tan complejos como la escasez futura y cierta de los recursos naturales, la utilización de biocombustibles y la contaminación ambiental más allá de la mediatizada cuestión de las papeleras en Gualeguaychú?
«América Latina debe cuidar sus recursos naturales en beneficio de sus respectivos países. Cuidarlos preservando el medio ambiente. Simplemente hay que defender el interés general sin realizar concesiones internacionalmente. Cuidar los recursos compartidos, por ejemplo la cuenca del Río La Plata donde se ha planteado ese hecho tan desgraciado que usted menciona en su pregunta. Esas cosas no deben suceder».
¿Qué opina usted concretamente de las Papeleras?
«Pienso que si hubiésemos tenido una política en común con el Uruguay y ellos con nosotros, ellos tendrían un gran desarrollo económico e industrial sin tener este conflicto. La empresa sería del Mercosur, no una empresa extranjera y estaría integrada al tejido productivo de América Latina; en fin, ahora está planteado el problema y esperemos que se encuentre una solución al respecto lo antes posible.»
Mucho se ha hablado del tema de los biocombustibles, ¿esto significa una fuente de enriquecimiento para países como el nuestro o aumentarán los precios de los cereales en el mercado interno?
«Depende de lo que suceda con la oferta. Tengo la impresión que como está aumentando mucho la producción y los recursos, creo que una parte de los cereales se utilizará para esos fines energéticos renovables sin que ello afecte la alimentación ni el consumo humano y animal. Creo que es un problema de equilibrio en el uso de los recursos».
En materia económica, ¿con quién compararía los años K? ¿Con qué otro período histórico y/o gobierno?
«Es muy difícil opinar al respecto. Claramente tengo claro que no se parece a los años ´90 ni a los años de la dictadura, específicamente al ciclo económico que comenzó en 1976. Aunque las circunstancias son diferentes pueden encontrarse similitudes con el gobierno desarrollista de Arturo Frondizi y también hay una prioridad en la gobernabilidad del presidente Illia. No me animo a decir más que eso al respecto».
En 1962 describía en su libro «La economía argentina» que, justamente, «la economía argentina, por aquel entonces, era uno de los casos más contradictorios de la experiencia contemporánea mundial, ¿sigue pensando lo mismo?
«Sí. Sí porque Argentina ha producido hechos insólitos. Tanta riqueza; tanta pobreza y tanta pobreza y tanta riqueza, tantos cambios en períodos de tiempo tan cortos, es insólito. Para bien y para mal suele producir la Argentina hechos extraordinarios. No sólo en materia económica sino también en la política como fue lo acontecido en materia de derechos humanos durante estos últimos años».
Ferrer se levanta. La media hora estipulada ha concluido y con ella, la entrevista. Vuelvo a preguntarme: ¿son los tiempos los que cambian o somos nosotros quienes vamos mutando a través de los años? La respuesta, mis queridos amigos, simplemente está soplando en el viento. En el frío y seco viento patagónico, cantaría, si fuese argentino ese, hoy sexagenario poeta, citado al comienzo de esta nota.
* Redacción Alerta Militante