Editorial |
|
Después de Cromagnon, |
|
| UNA NUEVA SOCIEDAD | |
La forma en que una sociedad enfrenta sus catástrofes suele ser una muestra cabal de su avance o regresión, una muestra de si el énfasis está puesto en producir cada día más ciudadanos o solo consumidores dóciles.
La tragedia escenificada en "República Cromañon" nos muestra, ya desde la paradoja de su nombre, el estado cuasi anémico en el que nos encontramos como sociedad .
En un Estado en el cual se instaló un modelo neoliberal a mediados de la década del 70, que se consolidó durante la década del 90 y que aún habiendo atravesado por profundas transformaciones a partir de los comienzos de este siglo, todavía contiene resabios de dicho modelos, no es casual que las normas (responsabilidad de los legisladores) y los mecanismos y sistemas de control (del municipio y nacional) no hayan contemplado en toda su dimensión el cuidado de los jóvenes, siendo estos uno de los sectores mas vulnerables de la sociedad.
Donde los jóvenes frente al esparcimiento resignan, en los hechos, libertades y derechos, aunque esto pueda significar la muerte; no es casual, por último, que el hedonismo e individualismo empresario privilegie el dinero a la vida.
Con respecto al hecho puntual de Cromañon decimos que solo a la JUSTICIA le compete definir quienes son los responsables de la tragedia.
También tenemos que decir que, de manera irresponsable, diversos sectores han procurado extraer beneficios políticos de la tragedia sin investigación responsable alguna, apelando al pedido de juicio político y revocación de mandato que tiene como único objetivo provocar una crisis institucional.
Que si bien la revocatoria es un derecho de los ciudadanos y no un voto de confianza que pueda reclamar el propio funcionario, ante el impulso del referéndum de revocación, es necesario el apoyo como forma de fortalecer la institucionalidad y resolver con el pronunciamiento popular las acciones políticas concurrentes que estaban comprometiendo la gobernabilidad.
Sostenemos la independencia de los dos hechos y que uno no debería influir sobre el otro. El voto no puede ser una absolución extrajudicial ni una condena extrajudicial.
El sentido del voto debe ser reafirmar la institucionalidad, impedir la especulación y dejar que la justicia - con toda la asistencia que se le pueda brindar - determine quienes son los responsables de las muertes del 30 de diciembre.
Pensando en el futuro, debemos tener en claro que el evitar que otra tragedia se produzca depende de lograr avanzar como sociedad y para ello el compromiso en pos de una mejor sociedad es ineludible.
Una sociedad segura no es aquella en que la seguridad es la mera aplicación de técnicas, sino la que privilegia la producción de ciudadanía y donde sus miembros pueden establecer y reconocer derechos y obligaciones.
Romper con una " República Cromañon" implica incorporar a los jóvenes pertenecientes a la generación de las víctimas a la reconstrucción de una nueva política, elemento indispensable para la construcción de una sociedad con futuro.
Este es un compromiso abierto a la participación que hoy hacemos público.