Entrevista

Por Martin Furci *

"Llore y sufrí mucho por San Telmo, pero me dio muchas alegrías también, porque transpirar la camiseta y pelearla siempre, me genero un sentimiento muy grande."

Gustavo "El Turco" Pontelli, segundo jugador con mayor cantidad de presencias e ídolo máximo de San Telmo y del ascenso, se reconoce como hincha del Candombero. Se apena por no haber finalizado su carrera en el club de sus amores pero se emociona por el partido homenaje que se le realizará.

Turco Pontinelli

"Turco" Pontinelli

¿En que equipo comenzaste a dar tus primeras gambetas?
Empecé a jugar en Sarmiento de San Martín a los 5 años, en baby fútbol, yo era de Caseros, Provincia de Buenos Aires. Era de la categoría 72, y como salíamos siempre campeones me vieron de Chacarita y arreglaron un partido para jugar contra ellos. Sacaron de la cancha de once lo mejorcito que tenían y nos vinieron a jugar, perdíamos   4 a 0, y terminamos ganando 5 a 4. Me querían llevar a toda costa pero en esa época yo tenía 11 años y todavía no jugaba en cancha de 11 y no sabia que hacer. Me aconsejaron que tenía que ir mechando en cancha grande y me fui para El Funebrero.

¿Cuál era tu posición en el campo de juego?
En la época que jugaba yo no se jugaba con enganche, eran tres mediocampistas, y los tres delanteros que eran el 7, el 9 y el 11, yo era una especie de carrilero por izquierda, pero a mí me daban un poco mas de libertad para pasar al ataque. Después cuando se empezó a jugar con enganche pase a esa posición.

¿Dónde hiciste las divisiones inferiores?
Hice las inferiores en Chacarita: prenovena, noventa, octava y séptima, ese año Chacarita estaba en la “A” pero desciende dos años seguidos y nosotros en vez de competir con los equipos de A competíamos con los de la B. Yo en esa época tenia un muchacho que me manejaba, que era Cacho Alejo, y me aconsejo irme a otro club. Así que pedí el pase y me fui a Argentino Juniors; pero Chacarita no quería darme el pase y en esos tiempos si no jugabas un año entero quedaba el pase en tu poder. La única condición era que no había que firmar, igualmente en Argentinos no me daban mucha “bola”, y para colmo no podía competir. En ese momento Chacarita estaba jugando cuarto de final en mi categoría y me llaman para jugar ese partido y me prometen que si firmaba y jugaba, me daban el pase. Ese día se le había pagado a la policía y en el partido anterior al mío se van; pero yo ya había firmado la planilla. El árbitro dijo que el partido no se podía jugar sin la policía y quede “escrachado” en la planilla y nadie se hizo cargo de la promesa de mi pase, así que estuve un año y medio parado.

¿Cómo se produce tu arribo a San Telmo?
Tuve dos llegadas, una no oficial y otra oficial. La primera fue cuando “Cacho” Alejo estaba dirigiendo San Telmo y me dijo de ir a jugar en cuarta o quinta, yo tenia 16 años y jugaba con varios documentos que no eran los míos para no quedar “escrachado”, era un desastre. Cuando termina el campeonato “Cacho” se va a J.J.Urquiza y me dice que vaya con él para jugar en primera en “D”. Me decía que me iba a servir de propaganda y que después me llevaría a inferiores de un club de primera “A”. Fue mi debut en primera.

¿En que otros equipos jugaste antes de llegar a San Telmo definitivamente?
Después de jugar una temporada en J.J.Urquiza, al año siguiente me fui a probar a Vélez de la mano de Marcelo Pérez, el ayudante de Campo de “Cacho”. Ya jugando en Vélez, en el primer partido por los puntos, entro en el segundo tiempo y tiro un caño contra la raya en mitad de cancha, me la llevo y uno se tira de atrás y me la saca, en esa misma jugada casi nos hacen el gol. Después de eso no jugué más y como en el plantel encima eran 30, quede relegado mucho tiempo. Una tarde me dijeron que quedaba fuera del equipo, pero que me iba a entrenar con la primera para hacer fútbol, cuando me ve el técnico me pregunta de que jugaba y le dije jugaba de enganche o carrilero y me pregunto si podía jugar de 3 a lo cual accedí, si total yo agarraba el carril y le daba a como loco. Para marcar era un desastre pero para llevar la pelota, pasar al ataque y tirar centros andaba bien.

¿En que año estuviste entrenado con la primera de Vélez?
Fue en 1990 aproximadamente, en Vélez estaban Falcioni, “El Gallego” González, “El Tigre” Gareca y Ruggeri entre otros. Hasta los jugadores de primera me preguntaban porque no jugaba y me decían que tenía condiciones para llegar. Un día finalizando el torneo me dijeron que se habían lesionado un par de jugadores de primera y que subían los de tercera y yo casi no había jugado en cuarta, así que jugué para completar la categoría, era un partido contra Boca, ese partido la descosí y terminamos 1 a 1. Justamente, después del partido me dicen que de ese equipo salían los jugadores de tercera para el partido siguiente. A esa altura ya tenía 19 años, y termine yendo al banco de tercera por primera vez. En la cuarta jugué dos partidos, así que no hice cuarta. Jugué mas partidos en tercera, en total debo haber jugados 10 partidos.

Furci y pontinelli

Martin Furci y el "Turco" Pontinelli

¿Admirabas a alguien o tenis algún espejo futbolístico?
Admiraba a Ricardo Bochini, era mi ídolo porque yo era de Independiente, lo intentaba copiar, era un fenómeno, lo iba a ver siempre, y había veces que cuando terminaba de jugar en tercera le decía a mi viejo que me llevara a ver al Rojo hasta que deje de ir porque siempre llegaba para el segundo tiempo, la única vez que lo vi completo fue en una oportunidad que jugó contra Vélez y me quedé a verlo después del partido.

¿Cuándo firmaste tu primer contrato?
Cuando me faltaban mas o menos cuatro meses para firmar el contrato en Vélez, en esa época se hacia con la mayoría de edad, hay un cambio de técnico. Vino Roberto Mariani y de cuarta habíamos quedado 5 jugadores nada más y me limpió a mí y a los demás también entre los que estaba el Beto Camps. Yo me enojé e iba todos los días a hablar con los directivos a pedir mi pase y ellos no querían, pretendían que espere un poco más. Pero yo quería jugar y no iba ni a cuarta a jugar, pero “jodí” tanto que terminaron dándome el pase. Con el pase en la mano, “Cacho” Alejo me presentó al “Mago” de la Vecchia técnico de Lujan que estaba en la “B” y me fui a probar. Quede ahí y pedí $800 en ese momento, en esa época tenia 20 años mas o menos. Finalmente los directivos no accedieron a pagarme lo que pretendía y entre idas y vueltas sé cerro el libro de pases y me quedé sin equipo. “Cacho” Alejo me dijo de ir a San Telmo nuevamente porque no podía estar otro año parado y Carlos Sandá Presidente de San Telmo, me compra el pase y empiezo a jugar en el Candombero. Firme mi primer contrato y empecé a jugar en primera, que se extendieron 8 años.

¿Cómo te desempeñaste en San Telmo?
Empecé jugando en la “C” pero lo que yo quería era ascender y en 1993 salimos campeones del clausura con “El Ruso” Ribolsi. No pude jugar la final porque dos fechas antes tuve una lesión severa y uno de los delanteros también se lesionó y perdimos los dos partidos con Defensores de Zarate. Al otro año no juego por la recuperación y cuando vuelvo a las pocas fechas me vuelvo a lesionar, esta vez los meniscos de la rodilla. En 1995 tuvimos un año medio malo y después paso algo raro en las categorías de arriba y en la “C” se hizo un reducido por el ascenso y jugamos 4 partidos y ascendimos, los partidos eran en canchas neutrales con alargues y penales. Nos pagaban $150 a cada uno. Nosotros ganamos los partidos del reducidos pero teníamos que esperar que Vélez le gane a Racing de Córdoba y así sucedió. Escuchamos el partido por radio con los muchachos del plantel y ascendimos un domingo, después de 18 años sin poder obtener un titulo, luego no bajamos nunca más y hasta peleamos cosas importantes para ascender al Nacional “B” y hasta fuimos protagonistas de la categoría. Cuando me fui yo, San Telmo estaba segundo en la tabla del promedio. Hoy hace 6 años que el equipo no entra en un octogonal, esos son cosas que te ponen triste, porque hoy yo soy hincha de San Telmo y tengo un tatuaje de San Telmo, que me lo hice cuando me fui a Tristán Suárez.

¿Que sentís por la camiseta azul y celeste?
Llore y sufrí mucho por San Telmo, pero me dio muchas alegrías también, porque transpirar la camiseta y pelearla siempre, me generó un sentimiento muy grande. Quiero que gane y siempre le vaya bien, y obviamente que no caiga a la “C”, de hecho sé que no va a ir al descenso porque tiene un buen equipo y desde que asumió Lemme las cosas le están yendo bien.

¿Cuál son tus recuerdos más lindos de San Telmo?
Tengo varios recuerdos lindos, como el ascenso al Nacional “B”; dos o tres goles que siempre me los recuerda la gente; también los compañeros y amigos que te deja el club, hay cinco o seis chicos con lo que me sigo viendo. Con Jonathan Santana, que ahora se fue a  Alemania, cada 15 días o un mes nos juntábamos a comer, con él y con otros muchachos. Pero mi sueño es poder algún día tener la posibilidad de dirigir a San Telmo

¿Hiciste el curso de técnico?
En abril del año que viene tengo pensado empezar el curso, por que siempre sale algo, como una oferta del “Beto” Sanagua cuando estaba en Comunicaciones para dale una mano como ayudante de campo. Hasta Zacarías mi insiste para que haga el curso de técnico por que quiere que este a su lado y eso genera experiencia para cuando tenga que hacerme cargo de un equipo. Siempre dije con mi amigo Sebastián Abeledo que íbamos a dirigir juntos a San Telmo y espero algún día poder hacerlo.

¿Cuál fue el mejor gol que hiciste?
Creo que lo saben todos los hinchas de San Telmo, un cuarto de final contra Argentinos de Quilmes, gambeteé a todos desde la mitad de cancha y para colmo no me la dio ningún compañero, la pelota pego en el referí. Uno de ellos pateo al arco o mando un centro y le pego al arbitro y quedo en el nuestro campo, ahí la agarre yo y empecé a eludir y como había barro con un amague ya se caían y cuando llegue al arquero le definí a un costado. Un lindo gol e importante a la vez porque eran cuartos de final.

¿El mejor partido que jugaste?
El mejor que jugué fue uno que perdimos contra Temperley 5 a 3. Lo sentí porque cada vez que agarraba la pelota no me la podían sacar, tiraba una pared y me volvía redonda, tiraba un pase y se la daba al pie, tiraba un centro y lo tiraba bien, pateaba al arco y también me salía bien. En el vestuario hasta llegaron a decir “muchachos hoy hay que dársela al Turco que no se la pueden sacar”. Los defensores también se daban cuenta porque no me querían salir. Mis mejores partidos eran de ese estilo, cuando sentía que me salían todas las cosas bien, es más, disfrutaba más cuando daba pases gol y no cuando los convertía, porque yo nunca me destaque por convertir muchos goles.

¿La peor patada que recibiste en tu carrera?
Patadas me dieron varias  pero hubo una que no fue con intención pero que me quebró el tobillo. El defensor fue a barrer y me pego en la pierna, con tanta mala suerte que a mí me quedaron los tapones clavados al piso y se me quebró el tobillo, con fractura expuesta, eso fue lo peor que me paso.

¿Contra que equipo te gustaba jugar?
Y obviamente contra Dock Sud siempre quería jugar, era un partido que esperaba todo el año. También me gustaba jugar contra Almirante Brown y contra Temperley me desesperaba por jugar, porque esos son partidos que el hincha de San Telmo los vive como loco, y cuando el hincha los vive uno lo siente y lo vive mucho mas y no se los quiere perder por nada y mas con el Docke.

 

¿Cuál fue tu pico máximo de rendimiento futbolístico?
Mi mejor momento futbolístico fue el año en que ascendimos que pesaba 72 kg. y tenía un estado físico que sentía que volaba y después me mantuve así 3 años más después del ascenso. Mi mejor época futbolística siempre la viví en San Telmo. Yo sentía que marcaba diferencia,  estaba entrenado, estaba a full, y eso que nunca fui de cuidarme mucho. En mi época el enganche no se tenía que correr tanto como se corre ahora.

¿Quién fue tu socio dentro de la cancha?
Tuve varios, uno de ellos fue “El Manquito” Ramírez  y al que pude disfrutar poco tiempo fue a “Lucho” Martínez, porque ya estaba cerca del retiro, esos son jugadores con lo que te entendés de memoria. Después hay otro tipo de jugadores que siempre los quiero tener de mi lado, como “Gandarillas”, un 5 que mete y te la da redonda siempre. Jonathan Santana era un poco mas atrevido, se tiraba un poco mas de 8 y tenía uno mas de gol y hasta hubo veces que jugo de doble enganche conmigo.

¿Porque te dicen Turco?
En realidad a mí siempre me dijeron Pelé en Caseros, y ahora, cuando me cruzo con alguien, en otro lado que no sea Caseros y me gritan Pelé me digo a mí mismo “este me conoce del barrio”, por que allá nada mas me conocen por ese apodo. El de “Turco” surgió porque a mi viejo le decían así y como era amigo de “Cacho” Alejo, éste dijo que a mí también me iban a decir Turco como a mi papá y me quedo el apodo.

¿Con quien te hubiese gustado jugar?
Yo siempre soñaba jugar con Bochini, porque era fanático de Independiente y cuando era chico soñaba jugar en el Estadio de la Doble Visera. Porque para mí el Bocha era lo más grande y obviamente con Maradona también me hubiese gustado jugar.

¿Qué sentís que te quedo pendiente?
Mi sueño siempre fue jugar en primera A, pero a la distancia ahora veo que el único que se equivoco fui yo, porque nunca me tendría que haber ido de Vélez, y encima tengo la desgracia que cuando me voy, a los dos meses también se fue Mariani, el técnico que me echo

¿Cómo fue la decisión del retiro?
Ya estaba un poco cansado y tenía ganas de retirarme en San Telmo, es más, llegue a hacer una pretemporada cuando estaba Zacarías de técnico. Yo no estaba a prueba, lo que tenía que hacer era convencer a los directivos de que me quieran, no tenia muchas pretensiones, pedía el mínimo de sueldo y me sobraba con jugar un tiempo nomás, pero finalmente terminaron bajándome el pulgar y quedé muy triste, porque quería retirarme en San Telmo y jugar con el corazón.

¿Te sentís un símbolo del Club?
Me porte muy bien en San Telmo porque hacía 18 años que no ascendía  cuando llegué al club y en el primer año que estuve salimos campeones. No pude jugar las finales y estoy seguro que si las jugaba ganábamos. Y desde que no estoy, San Telmo no juega cosas importantes y esta peleando el descenso. No me siento un símbolo, pero sé que soy una persona importante dentro del club y de la historia del mismo. Tuve buenos años y por eso la gente me lo reconoce con este partido del 23 de diciembre  y a no muchos jugadores les hacen  un partido homenaje.

*Redacción AM

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