Historia
Los barrios del tambor

Por Carlos Norberto Quarleri

Hoy el viaje lo comenzaremos atravesando el inmenso Océano Atlántico dentro de un navío negrero, que partirá atiborrado de almas desde las costas ecuatoriales de África y recalará en algún puerto de las costas del Brasil, para seguir viaje hasta el Río de la Plata... Destino : los Barrios del Tambor... San Telmo, Montserrat, Barracas y La Boca.

Un transito al Infierno Hispanoamericano

Quizás todo nació en América del siglo XVI con Bartolomé de Las Casas y su desafortunada propuesta de esclavitud de los negros , para evitar la de los indios... Tal vez, como un -¿infame o rentable?- negocio (1528) para España, que a través y dentro de su Consejo de Indias, crea una comisión especial o Junta de Negros , la cual toma forma definitiva en 1662. Es sabido que España sin colonias africanas, para proveerse de negros , sin una marina acorde, ni iniciativa comercial privada, debió a pesar suyo, abrir sus dominios a peligrosos auxiliares (de países como Portugal, Francia, Inglaterra y Holanda). Para 1692, ya existía un asiento o contrato real con un súbdito americano, un tal Bernardo Marín de Guzmán. En 1784 por Real Ordenanza se abolió la cruel práctica de " carimbar "- marcar a fuego a los esclavos -. Ya para 1791, por Real Cedula se extiende un permiso o licencia, para la introducción de negros , en el Virreinato del Río de la Plata. El Progreso de las posesiones hispanas, ya en el S.XIX, dependía entre otras causas de la intensificación del tráfico negrero . En la travesía hacia América, aparte de la nostalgia, estaban la disentería, el escorbuto, la sed y el látigo, que diezmaba la carga humana, encerrada en la hediondez del hacinamiento de un barco negrero.

Ya en 1534 la expedición de Irala, posee una licencia para conducir 100 negros al Río de la Plata. La necesidad de poblar rápidamente la recién fundada Ciudad de la Santísima Trinidad fomentó la introducción de esclavos . Dentro del monopolio otorgado a Pedro Gómez Reynel (1595) se le dio la ventaja de conducir 600 negros de Guinea anualmente al Río de la Plata. Además existía el contrabando con Brasil, con la participación activa de autoridades virreinales.

A lo largo del S.XVII, la cantidad de esclavos introducidos se acerca a los 23.000.

En el S.XVIII La Compañía inglesa, South Sea Company incorporó a sus habituales operaciones de tráfico de esclavos , el contrabando con las colonias, dadas las restricciones impuestas por un Tratado angloespañol (1750).

Paradójicamente, tanto en Brasil, como en el Río de la Plata desaparecieron la mayoría de los documentos más importantes del tráfico negrero. En este nuevo mundo parece ser, que no puede hablarse de negros de la cultura de África Occidental . Muchos eran pastores animistas, otros estaban islamizados o eran descendientes de aristocráticos linajes. Aquí solo hubo: negros esclavos . Y su cultura debió disfrazarse bajo formas caricaturescas, para escapar a la censura de sus amos blancos. El beneficio para la ciudad fue su despertar mercantil . Un ejemplo: En 1726 Buenos Aires tenía una población total de 2.538 habitantes de los cuales: 29 eran mulatos , 94 negros , 78 mestizos y 54 pardos. Si comparamos con 1744, la población total era de 10.056 personas, entre las cuales, ya había 330 mulatos 1.150 negros 99 mestizos y 221 pardos (*).

 

Primeras Medidas contra un Estado racista, colonial y partidario de la división en castas

Desde el siglo XVII los barrios de los negros , luego de sus descendientes libertos o "barrios del Tambor" fueron San Telmo, Montserrat, Barracas y la Boca donde se iban formando distintas sociedades o naciones que se designaban con el lugar originario en África: Angola, Benguela, Cabinda, Congo, Haussá, Loango, Macinga, Macuacua, Mandinga, Mondongo, Monyola, Mozambique, Mumboma y otras. Las huellas de su rico folklore nos llegan a través de su música el polirrítmico candombe .

 

"...Nunca piensa en moreno,

lo tiene sive y mas sive,

Y esi no pueri sé bueno."

 

A fines del siglo XVIII, se crean escuelas fiscales, con fondos de los jesuitas expulsados y fondos propios de los cabildos; pero, el progreso real no fue para todos. Los negros no podían recibir ninguna clase de enseñanza, excepto la doctrina cristiana, una vez por semana.

Será para el 9 de abril de 1812 , cuando Rivadavia y Chiclana prohíban la introducción de esclavos, por Decreto. En setiembre se crea el primer regimiento cívico de pardos y morenos libres . El entretenimiento de las lavanderas -principal tarea de las morenas - era el canto. Nos recrean este oficio, documentos gráficos de la época (les sugiero ver el Archivo Gráfico de la Nación ), en los cuales, se ve a la orilla del río, que aparecen mujeres arrodilladas, entre las toscas, fregando las prendas. Otros empleos para las mujeres eran: el de cocinera, planchadora, etc. Los negros monopolizaron la fabricación de escobas, velas y confituras. Y los oficios de los hombres eran, además, poceros, changadores, albañiles, sastres, mucamos, maestros de baile. Hagamos una vista coreográfica imaginaria: deshacerse materialmente en giros atrevidos y virtuosos se llamaba "bailar a lo negro".

El 2 de febrero de 1813, la Asamblea Soberana General Constituyente declara la libertad de vientres . Aunque los nacidos como esclavos posteriormente a esta fecha permanecerán en su condición; sus dueños podían comprar la custodia legal - «derecho del patronato»- de los niños nacidos, en sus casas hasta cumplir la mayoría de edad. Rastreando documentación histórica, se encuentran testimonios, en los que se manifiesta que las mejores nodrizas de los niños blancos confiados a sus cuidados, fueron las mujeres africanas, esclavas o no.

Los apellidos de algunos esclavistas , nos permite advertir su conexión, con la oligarquía porteña: Agüero, Beláustegui, Belgrano Pérez, Borda, Cornet, de Alzaga, de María, del Acha, del Llano, González Cazón, Llavallol, Lezica, Marcó del Pont, Magariños, Martínez de Hoz, Necochea, O'Gorman, Pacheco, Riglos, Sarratea, Soler, Terrada, Ugarte, Warnes y otros.

El 19 de setiembre de 1816, se crea un regimiento de libertos .

Teniendo en cuenta que en 1816, el general José de San Martín tuvo en su poder un censo de esclavos negros posibles de reclutar militarmente, y que ascendía a 400.000, la pregunta es:

 

¿Qué pasó con estos seres humanos en estas tierras? Una hipotesís de respuesta a esta pregunta, es la siguiente: LA MUERTE POR SOBREEXPLOTACIÓN LABORAL, LAS CAMPAÑAS MILITARES POR NUESTRA EMANCIPACIÓN, LA LLAMADA : "GUERRA DEL PARAGUAY", LAS EPIDEMIAS DE FIEBRE AMARILLA, TUBERCULOSIS, ETC. Fueron algunas de las causas de la paulatina desaparición física de los negros en nuestro país...

Pero es en el mestizaje, en donde reaparecerán visualmente referidos -por una gradual utilización de referencias somáticas, muy cara al siglo XVII- como: "MULATOS", "MORENOS", "LOROS", "PARDOS", "ZAMBOS", ETC.

 

Al Sur, en los "barrios del Tambor" , las naciones africanas se habían apoderado de los baldíos y cada "nación" negra tenía su sitio o tambo en algún Hueco-plaza- adyacente. Fue allí donde se originaron las concentraciones de los carnavales candomberos durante la época hispánica, para florecer en la época de Rosas, cuando éste y su familia concurrían a los candombes . Veamos una imagen: El rey negro encabezaba el candombe , predominaba el rojo por la Federación , lo seguía un ejercito de tamboriles de diferentes formas y tamaños - pintados de vivos colores-, marimbas, banderas y estandartes, ataviados de formas grotescas. Una obra del pintor Martín L. Boneo "El Candombe", reproduce fielmente -a mi entender- una de estas reuniones y bailes. Posteriormente de la batalla de Caseros el carnaval candombero renace en esplendor. Para concluir en una forma mimética, que iba desnaturalizando la herencia cultural y ritual del candombe e iría mutando, lentamente, en una nueva forma: el carnaval porteño. En el primitivo barrio de San Telmo , dado que la alimentación de la mayoría de sus habitantes -que eran esclavos o libertos - estaba basada en el mondongo, preparado de muchas maneras diferentes, siguiendo recetas de origen africano, transmitidas de generación en generación; al barrio se lo denominó "Del Mondongo" . Y el antiguo barrio de Montserrat fue con el tiempo llamado «Barrio del Tambor» , por el recuerdo de los tamboriles, que tocaban sus negros porteños . El candombe : ritmos y cantos; marcha y cacería; ajetreo de guerra o jadear de amor, finalmente sobre la letanía sorda de los tambores africanos , siempre, y en primer plano, la voz del coro humano.

Recién la Asamblea Constituyente de 1852 resuelve por unanimidad acordar la libertad de los esclavos .

Sarmiento, en su obra de la vejez, Conflictos y armonía de las razas en América , recordará la epopeya negra en nuestra tierra. Esos valerosos negros murieron luchando durante el Cruce de los Andes, en la campaña sanmartiniana, en los famosos batallones (regimientos) 7º y 8º, en las batallas de Chacabuco, Maipú, Cancha Rayada y en la Campaña del Alto Perú.

Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que la influencia de la cultura africana penetró de diversas formas en la cultura porteña: Por ejemplo, en el idioma de los argentinos: en el lunfardo hay expresiones referidas de manera directa al negro africano . Una de ellas es Tío/a: negro viejo . Persona innominada. Trato respetuoso o irrespetuoso, según la intención. Ahora, veamos algunas voces del lenguaje rioplatense, de origen africano : bambula, bochinche, bombo, batuque, bemba, bujía, cachimba, cafúa, catinga, catonga, chimango, malambo, maní, marimba, matungo, merengue, milonga, mucama, papagayo, quilombo, tamango, tango, tongo, timba, tumba, zamba, zambo, etc.

Más recientemente, en la excavación que se realiza, en lo que fuera la casa de María Josefa Ezcurra, sita en la actual calle Alsina 455, que está a la vista del público, se ha encontrado piezas de cerámica que demuestran la artesanía africana , pero de producción reciente (c. 1830), de la misma manera que cuchillos de hueso y otros artefactos, con señales de ser el producto de artesanos africanos .

 

* Scheuss de Studer, Elena F. La trata de negros en el Río de la Plata durante el siglo XVIII, Buenos Aires: UBA, 1958,p338-339

 

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